Este día fue realizado el acto conmemorativo al día internacional de la no violencia contra la mujer en las instalaciones de la ANSP en San Luis Talpa, con la participación de personal docente, administrativo y policial de la institución.

El director de la ANSP, Lic. Jaime Martínez, expuso los logros alcanzados a nivel institucional en materia de género durante los últimos años, gracias a la implementación de la Política Institucional de Equidad e Igualdad de Género.

Por su parte, la Jefa de la Delegación PNC Centro de San Salvador, Sub Comisionada Evelyn Marroquin, expuso el tema “La mujer policía, como protectora y como víctima. Su papel contra la violencia hacia la mujer”, donde destacó el trabajo realizado por todas las mujeres en la corporación policial, especialmente las que son madres y que de una u otra forma han sido víctimas de algún tipo de violencia, ya sea laboral, patrimonial, etc.

Existen algunas formas de violencia que son menos visibles que la violencia directa, tales como el lenguaje fuera de tono y la comunicación ofensiva, que son representaciones de violencia cultural.

El fenómeno de la violencia contra las mujeres está basado principalmente en relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres, en las cuales, todo lo considerado masculino es visualizado como superior frente a lo que se califica como femenino.

En El Salvador durante el año 2015 se cometieron: 742 casos de violencia feminicida, 5,019 casos de violencia sexual, 7,185 casos de violencia física, 7,188 casos de violencia patrimonial y 244 casos de violencia laboral; sumando en total 20,338 hechos de violencia contra las mujeres en ese año. Según fuentes de FGR, IML, MINSAL, MTPS, PNC.

La Ley Especial Integral para una vida Libre de Violencia contra las Mujeres plantea la obligación de respetar el derechos de las mujeres a vivir libres de violencia, a la vida, a la integridad física y moral, la libertad, la no discriminación, la dignidad, la seguridad personal, la igualdad real y la equidad, así como a ser valorados y educadas libres de patrones estereotipados, prácticas sociales y culturales basadas en conceptos de inferioridad o subordinación.